
Hace 5 años, un 20 de diciembre, cumpleaños de analía -en aquel momento una amiga- decidí volver a un grupo de amigos que hacía más de un año había abandonado, por mi salud mental y creo que por la de ellos también. Ese día, Analía me invitó a su casa, la noche anterior la gente había tomado las calles con sus cacerolas, echando a un señor de nariz achupetada que vivía medio gagá y que por cosas del destino era nuestro Pesidente. Ese día, antes de irse el chupete decidió declarar el estado de sitio en el país, yo en mi barrio quedé encerrada en la verdulería porque los saqueadores pasaban por la avenida y podían entrar... Era para mí el primer estado de sitio y no sabía qué hacer, pero mis ganas de ver a aquellos chicos pudieron más y decidí ir. Antes le pregunté a mi vieja si podía salir en estado de sitio y ella me dijo "sí, claro, pero llevá documento". (Producto de los militares, eso me lo dijo siempre, pero ese día tuvo más sentido para mí -quizá el mismo que para ella tenía siempre). Bueno, cuestión salí hacia Don Bosco, llegúe, saludé a Ani, a otros que estaban por ahí y conversé con ellos un largo rato, pero faltaba la amiga protagónica de la historia, Cintia, un ser que por sincera puede ser odiosa, pero que es puro corazón. incapáz de hacerle daño a alguien (por lo menos con intención). Ella llegó, blonda, con su metro ochenta y sus ojos turquesa que cuando me vieron no ocultaron el asombro. Y de esa boca afilida salieron las palabras que marcaron el destino: "y vos, ¿cómo justificás tu presencia en esta cas? (una casa que no era suya, pero un territorio que sentía como propio). En un acto de lucidez yo respondí: "ella me invitó", señalé a Ani, nos saludamos y pasamos al quincho donde se hacía el festejo.
Desde ese día, todo cambió, somos menos cantidad de amigos, pero sin dudas, aumentamos la calidad. Crecemos día a día, compartimos experiencias que rozan la adolescencia y que nos cachetean con la adultez. Román, Gastón y Cintia son desde hace 5 años mi fortaleza como persona. Protagonistas de mis incontables alegrías y de mis pocas tristezas desde 2001 a esta parte.
Los quiero. Gracias.
Marijó.

A 10 minutos de empezar a trabajar, despues de haber dormido 4 horas y tras haber recibido tu carta de fin de a;o ... me acabas de emocionar mucho.
Yo estoy Mari. Y los quiero a todos. Y todos son muy importantes en mi vida tambien. No pretendo que me entiendan, porque ni yo me entiendo completamente... por eso la terapia. Solo siento que estoy en una busqueda que me pone en posturas raras. Pero nunca dudes de mi amor. tambien te llevo en mi corazon.
Gaston